¿Cuánta información es suficiente? ¿Cuánto es demasiado? Y, lo que es más importante, ¿Qué cantidad de información es óptima para los artículos publicados en Internet?
Pongamos un ejemplo. Hay un bosque habitado por conejos grandes y pequeños. ¿A cuáles se come el lobo? La respuesta puede parecer obvia: “los conejos grandes”, ya que aportan el mayor beneficio en términos de llenar el estómago. Pero si los grandes conejitos corren más rápido y son más difíciles de atrapar, el beneficio disminuye. Es mucho mejor comer pequeñas porciones de sabrosos conejitos que son más fáciles de atrapar.
¿Me sigue? La relación costo/beneficio es lo que importa, no el beneficio solamente. Exactamente lo mismo es cierto para los artículos en Internet. Un largo artículo puede contener más información, pero si toma demasiado tiempo para leer, los usuarios abandonarán el sitio web y leerán uno más corto, con piezas más fáciles de ‘atrapar’ en otros lugares de la Web.
El costo es fácil de evaluar y moldear: se calcula como la cantidad de tiempo que se tarda en leer un artículo. Para una Intranet, este sería un costo directo en dólares, porque estamos pagando a los empleados por cada minuto que pasan leyendo durante las horas de trabajo. Para un sitio web, el tiempo es un costo más indirecto, porque a los usuarios no se les paga para navegar en Internet. Pero aún así, la vida es corta, y sólo se dispone de una cantidad fija de horas en el día. Incluso si los usuarios no reciben paga, son aún conscientes de su tiempo y no les gusta desperdiciarlo.
El beneficio pueden ser tipificado por el hipotético valor que los usuarios puedan obtener en línea. Básicamente, se tata de información. Para un usuario que realiza una investigación para las compras de una empresa, el beneficio se traduce directamente en dólares, porque representa el grado en que la empresa recibe una oferta mejor, o decide comprar un producto mejor como resultado del tiempo del usuario en la Web.
Pero para los usuarios domésticos, los beneficios también podrían tener un valor en monetario. Por ejemplo, si alguien está buscando la compra de billetes de avión, el beneficio de tener más tiempo disponible para leer un sitio más y así conocer una alternativa adicional bien puede resultar en ahorro en el pasaje aéreo. Y eso es el resultado directo de utilizar datos más ricos, breves y específicos al decidir qué billete comprar.
Pero dejando el beneficio económico directo de lectores y leídos, si la gente está navegando con el fin de leer noticias o de entretenerse, el beneficio será cuánto se disfrute de cada página. Un texto largo y abarrotado de información seguramente resultará beneficioso desde el punto de vista académico, pero algo más difícil de asimilar por el lector medio de Internet, que busca información precisa de manera rápida. Por eso, las 500 palabras constituyen un buen límite: la mente no se agota, y la información se ve bien presentada en pantalla sin necesidad de presionar las teclas de Avance de Página, ni la flecha hacia abajo, ni la pequeña rueda del mouse.
Gerardo Montoya
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